Claves del etiquetado de alimentos

El uso de las redes sociales y las aplicaciones para móviles con temática “alimentación saludable” ha generado una saturación de información para el consumidor. En ocasiones, esa información puede estar sesgada o ser el resultado de medias verdades, lo que genera en los consumidores unas ideas que, sin estar basadas en datos científicos, pueden llegar a gozar de gran aceptación.


En los últimos tiempos se ha generado una corriente de “quimiofobia”, creencia basada en la teoría de que cualquier alimento “natural” es más saludable, y cualquier aditivo convierte a un alimento en “menos saludable”, es por ello que los productos post cosecha adquieren especial importancia en este contexto.


Una gran parte de la población se siente preocupada por los alimentos que ingiere y puede llegar a desconfiar de la industria alimentaria, por eso, cada vez se exige mayor información en el etiquetado de los alimentos, incluso aunque se trate de alimentos no procesados, como es el caso de las frutas y hortalizas frescas.


Continuamente aparecen en el RASFF (Sistema de alerta rápida para alimentos y piensos de la Unión Europea) alertas por etiquetado incorrecto de alimentos, y aunque en la mayoría de veces se deben a la existencia de alérgenos no declarados, el etiquetado ha pasado a considerarse un requisito de gran importancia. Su conformidad se revisa de forma continua tanto por parte de las autoridades competentes como por las entidades de certificación de normas de calidad y seguridad alimentaria. Estas normas, consideran el etiquetado un punto de cumplimiento fundamental, ya que un error en este aspecto supondría la ilegalidad de un alimento.


En el etiquetado de alimentos nos encontramos con la complejidad de ser objeto de diferentes tipos de legislación (autonómica, estatal, europea, extracomunitaria, normas de comercialización sectoriales, etc.) y, además, y no menos complicado, debemos satisfacer los requisitos de etiquetado de cliente.

Entre algunos de los problemas detectados en el etiquetado de productos hortofrutícolas, podemos encontrar:

  • Presencia de residuos de tratamientos postcosecha de anteriores campañas, como pueda ser el fungicida tiabendazol.
  • Presencia de residuos derivados de tareas de desinfección de cámaras o instalaciones, como el ortofenil.
  • Exigencia por parte del cliente de etiquetar literatura que no se ajusta al proceso productivo.
  • Falta de etiquetado de un “aditivo” o “desinfectante” utilizado en alguna de las etapas de producción, por ejemplo, sorbato potásico.
  • Incorrecta denominación de un producto utilizado en tratamiento postcosecha, por ejemplo, indicar “tratado con ceras” sin indicar la cera utilizada.

Por ello, os dejamos un pequeño resumen del etiquetado mínimo:

El primer paso para determinar la información del etiquetado, es conocer si se trata de alimentos transformados o sin transformar.
Productos sin transformar: son aquellos que no hayan sido sometidos a una transformación, incluyendo los productos que se hayan dividido, partido, seccionado, rebanado, deshuesado, picado, pelado o desollado, triturado, cortado, limpiado, desgrasado, descascarillado, molido, refrigerado, congelado, ultracongelado o descongelado.

Productos transformados: aquellos alimentos que se han sometido a cualquier acción que altere sustancialmente el producto inicial, incluido el tratamiento térmico, el ahumado, el curado, la maduración, el secado, el marinado, la extracción, la extrusión o una combinación de esos procedimientos.

Para poder comercializar un alimento sin transformar, su etiquetado deberá contener:

  • Denominación del producto
  • País de origen
  • Nombre y dirección envasador y/o expedidor.
  • Variedad, tipo comercial (según reglamentación del producto).
  • Categoría comercial (según reglamentación del producto).
  • Calibre (según reglamentación del producto).
  • Lote
  • Conservantes postcosecha (en aquellos productos que la legislación lo requiera).

Si el producto está transformado, el etiquetado variará en función de distintos factores, pero en una primera aproximación, todo alimento envasado debería contener:

  • Denominación del producto
  • Ingredientes (alérgenos en letra destacada)
  • Contenido neto
  • Fecha de caducidad/consumo preferente
  • Nombre y dirección envasador y/o expedidor.
  • Información nutricional (valor energético y las cantidades de grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal)
  • Lote
  • Y dependiendo del producto se deberá incluir: país de origen/elaboración, almacenamiento y uso seguro

Desde al área de calidad de Intercoop Consultoría podemos ayudarte a revisar y definir los requisitos particulares de etiquetado para cada producto y cada cliente, y de esta forma podrás tener la tranquilidad de enfrentarte a auditorías e inspecciones de autoridades sabiendo que cumples todos los requisitos de etiquetado.

Para más información:

Marta Bonfil

Mª Ángeles Lledó

Manuela Batista

By | 2020-02-17T12:59:30+01:00 febrero 17th, 2020|calidad|0 Comments

Leave A Comment