Seguridad y calidad alimentaria

La seguridad alimentaria la entendemos implícita a los alimentos que día a día consumimos. Cuando se produce una falta de seguridad alimentaria, ésta ocasiona inquietud entre los consumidores, gestión entre diferentes organizaciones gubernamentales y, en muchos de los casos, una gran alarma mediática.

Actualmente, las empresas agroalimentarias disponen de sistemas de gestión de calidad y seguridad alimentaria adecuados para el control de los diferentes peligros y que de esta manera no llegue a producirse ninguna falta de seguridad en los productos elaborados. Pero, aun contando con estos sistemas, el riesgo cero no existe.

Así pues, han acontecido en los últimos tiempos alertas sanitarias relacionadas con la seguridad, nuevos peligros en los alimentos y casos de fraude alimentario los cuales han creado una gran alarma social.

¿Qué alertas de seguridad alimentaria se han producido actualmente?

Toda la información de las alertas de seguridad alimentaria europeas queda reflejada y clasificada en el portal RASFF, a través de su web, y a nivel nacional en la página web de AECOSAN.

Una de las aletas más recurrentes es la presencia de alérgenos no declarados en las etiquetas de algunos productos, lo que supone un grave peligro para consumidores vulnerables a dichas sustancias.

En el mes de Enero del presente año, se retiraron como medida preventiva unos lotes determinados de latas de sardinas en aceite de oliva en conserva por defectos de esterilización en una empresa española.

Así mismo se detectaron alertas por compuestos químicos por encima de lo permitido en productos de pesca o cárnicos, así como en productos hortofrutícolas en 2018.

En el sector de las frutas y hortalizas, recientemente, han aparecido nuevos peligros, como los residuos de la sustancia matrina, la cual debe presentarse en concentraciones por debajo de 0,01 mg/Kg para encontrarse en el límite legalmente establecido en la UE. Esta sustancia, si bien se puede encontrar de manera natural en algunas plantas, puede adicionarse de manera ilegal. Por ello, las empresas deben controlar el posible peligro para determinar si su producto contiene esta sustancia.

Cabe señalar la inmovilización que se llevó a cabo en el mes de Junio de 2018 de más de cien toneladas de productos cárnicos, en su mayoría jamones, almacenados en el interior de dos naves pertenecientes a un establecimiento ubicado en Alzira, carente de autorización sanitaria, y sin inscripción en el Registro General Sanitario de Industrias Alimentarias y Alimentos y en evidente estado de deterioro y falta de garantías sanitarias.

¿Cómo se han adaptado a esta situación las normas de sistemas de calidad y seguridad alimentaria?

Los protocolos se seguridad alimentaria, como por ejemplo BRC e IFS están en constante revisión y son actualizados para incluir entre sus requisitos las tendencias en el sector agroalimentario, y así devolver la confianza al consumidor y mantener la reputación del sector.

Es por ello, que la última versión del protocolo BRC, que entró en vigor en Febrero de 2019 se centran en temas actuales, como el fraude alimentario, la cultura de seguridad alimentaria, así como la relevancia en el control del etiquetado y envasado.

La creación de un plan de cultura de seguridad alimentaria involucra a todas las áreas de la empresa y con ello se pretende implicar a todo el personal en la creación tanto de un ambiente de trabajo participativo y comprometido, así como a la producción de un alimento seguro.

¿Cómo se lleva a cabo la gestión de una alerta alimentaria?

Si se lleva a cabo la introducción en el mercado de un producto inseguro, es muy importante estar preparados para gestionar la situación de una manera organizada, rápida y eficaz. Para que se lleve a cabo teniendo en cuenta estos principios, es fundamental tener previamente un plan de acción, donde se disponga de una “hoja de ruta” que guiará los pasos a seguir en caso de producirse. En esta gestión es muy importante colaborar con todos los interlocutores del proceso, tanto clientes, proveedores, organismos de certificación, como autoridades competentes para realizar una correcta inmovilización, retirada o recuperación del producto.

Es importante tener en cuenta que, en muchas ocasiones, la información de una alerta alimentaria trasciende a los medios de comunicación, redes sociales y a la opinión pública, la cual puede dañar mucho la imagen de la empresa o de la marca, ocasionando una grave crisis en la organización o incluso en el sector. El plan de comunicación llevado a cabo en la gestión de esta crisis es fundamental para evitar graves consecuencias de la misma, como pérdidas económicas o disminución de la confianza del consumidor.

Desde al área de calidad de Intercoop Consultoría podemos ayudarte a implantar una cultura de calidad abierta a toda la organización, para que la seguridad alimentaria sea un valor transversal a toda la empresa y con ello minimizar la posibilidad de distribuir al mercado productos inseguros. Así mismo, te orientamos en la gestión ágil y eficaz en el caso que se deba gestionar una situación de crisis de seguridad alimentaria.

Para más información:

Marta Bonfil

Mª Ángeles Lledó

Manuela Batista

By | 2019-04-11T12:42:39+02:00 abril 10th, 2019|calidad|0 Comments

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